domingo, 14 de febrero de 2010

Critica apresurada: En tierra hostil



Bueno,el argumento de esta muy buena película es el de un batallón norteamericano en Irak, cuya misión principal es ir desactivando las bombas que hay escondidas o no tanto. El personaje central es el artificiero, un tío extremista y que parece seguir totalmente una de las frases con las que empieza la película: La guerra es una droga.
La filosofía de este personaje es que para saber lo que es vivir, hay que saber lo que es la muerte, sentirla. Con lo cual en cada misión que le toca arriesga su vida y por ende la de sus compañeros. Es un tío con muchísimas agallas, pero claro, la prudencia es una virtud a veces y en este caso creo que sí que es cierto.
El actor, para mí desconocido, es Jeremy Renner, lo borda. Creíble hasta extremos inimaginables. Y su papel está muy bien dibujado y tratado, profundiza bastante en él. Los otros son un simple esbozo, pero la verdad que para contar este tipo de historía no necesita crear grandes personajes, con grandes vidas y personalidades.
La nota anecdótica es que la directora, injustamente desconocida, no es otra que la ex esposa de James Cameron, Bigelow, con lo cual ambos compiten en la misma categoría.( Entre las pelis de esta señora está Le llamaban Body, que la verdad es la única que yo recuerde que he visto de ella).
Volviendo a la película, pues es de guerra, de las grandes, casi a la altura de Apocalisis Now o Platoon, mis preferidas en este género.
Otra cosa anecdótica es que mi adorado Ralph Finnes, hace un papelillo que casi puede pasar desapercibido, no para mí, que en cuanto le vi me dí cuenta y no tenía la más mínima idea.
También hay que decir que el tratamiento es aséptico, es decir, no es partidista. No hay buenos y malos. Y no deja a caer de un burro a los irakis, como tendría que esperarse. Pero parece que la cordura ha reinado y que esta directora entiende perfectamente que esta guerra fue una guerra, sin malos ni buenos; qué culpa tienen los irakies de que existiera un tal Sadam Housein. Qué culpa?...,qué culpa tienen los soldados norteamericanos de que los manden a paises que algunos de ellos probablemente ni siquiera sabrían localizar en el mapa. De nadie es la culpa. No hay culpables. Ninguno de los personajes de esta historia la tienen, unos unos mandados, otros imbadidos sin comerlo ni beberlo. Y esto lo refleja claramente la directora.
En fin, el corazón encogido. Te mantiene en todo momento alerta, no te da un segundo de tregua, cuesta hasta pegar un sorbo si tienes que beber.
Muy buena película, la recomiendo fervientemente.

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